miércoles, marzo 22, 2006

Bajan por favor.

Muchos de ustedes podrán pensar (les doy el beneficio de la duda) con mucha razón, que siendo el superhombre que soy, debo de tener alguna debilidad. Y así es, se llama acrofobia.
Acrofobia: Del latín Acros, que significa "subir a un lugar elevado y luego caerse a la verga y darse un putazo de antología, mientras se grita como señorita y se caga uno en los pantalones" y fobia: "un chingo de miedo".


Ay Amasita!


Así es, lo confieso; sudo frío en lugares elevados; mas específicamente, me suda el culo a cubetadas.

La sensación que un acrofobico siente al estar parado en una ventana de un doceavo piso solo puede traducirse como: "Esta madre se va a caer, así que mejor me aviento antes." (¿?)

¿Quien chingados tuvo la genial idea de ponerle ventanales a los elevadores?

Afortunadamente reconozco mis limitaciones y me río de ellas. Es el único consuelo racional a un temor tan irracional, porque vamos, yo se que una cornisa no se va a caer en cuanto me acerque...o si?

Esta pequeña peculiaridad ha ocasionado varias situaciones cagadas, como aquella del Puente del Terror.

La ultima ocasión que tuve para recordar lo que es esta puta fobia fue hace unos años en Chapultepec. Obviamente, jamás me he subido a una montaña rusa y estoy seguro que jamás lo haré, lo mismo que tirarme de un bungie o hacer rapel, pero ese día, mientras yo miraba muy contento a todos los demás haciendo ese tipo de barbaridades, una prima me dijo:

-Oye, vamos a subirnos a ese...

Yo gire y lo que vi no me causo ninguna impresión maligna; era una simple canasta con dos hileras de asientos, mirando hacia el frente, sostenidas por un brazo mecánico que la movía como un péndulo, a media altura. Como si fuera un reloj con asientos al frente, en una manecilla.

Pensé que solo era una especie de juego panorámico, para ver toda la Feria, así que le dije a mi prima que si. Me trepe y no me di cuenta, pero los demás se me quedaron viendo extrañados, ja.

Cuando nos pusieron la barra aseguradora sobre las piernas, me empecé a preocupar "¿Para que tan apretada si nomás nos vamos a columpiar de lado a lado?" me pregunte un poco alarmado. Cuando la maldita cosa empezó a columpiarse me alarme en serio. Así pensaba:

"Ok, hasta aquí todo bien, izquierda y derecha, izquierda y derecha, no esta muy alto..."

"Ehh...ese ultimo vaivén fue mas alto que el anterior, hasta ahí va a llegar..."

"No mamen, no mamen...Esto no va a dar la vuelta completa....No...no la va a dar, ¿verdad?..."

"No no no no no NO NO NO!..."

"CHINGUEN A SU MADREEEEEEEEE!!!...."

Eso último lo dije en voz alta.

La chingadera esa daba las vueltas completas, como un puto cronometro. Lo que yo vi cuando me la señalaron era el final del viaje, cuando estaba frenando.

Yo apretaba los dientes, el culo y las rodillas como virgen en su primera vez. Si cerraba los ojos sentía que iba a salir volando, así que los abría. Cuando los abría, veía a la pinche gente como iba creciendo conforme nos acercábamos al suelo, así que los cerraba. Cuando los cerraba, sentía que iba a salir volando, así que los abría. Cuando los abría...bueno, creo que ya captaron la idea.

Me baje de ahí amarillo, ante las risas desencajadas de los demás.

-¿En que carajos estabas pensando? ¿Que no viste lo que hacia?

Yo nomás les mentaba la madre en silencio, mientras algo me escurría lentamente por la pierna, snif.



Yo.

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